
Venezuela sigue siendo, en pleno 2025, uno de los países con mayor número de presos políticos en el hemisferio occidental. Bajo el régimen autoritario de Nicolás Maduro, la persecución sistemática contra la disidencia se ha intensificado, y hoy se expresa en la detención arbitraria de dirigentes políticos democráticamente electos, activistas sociales, defensores de derechos humanos, extranjeros y trabajadores del sector público, incluyendo decenas de empleados petroleros.
Entre los presos políticos más emblemáticos se encuentran Williams Dávila y Enrique Márquez, figuras reconocidas de la oposición democrática venezolana. Williams Dávila, exdiputado de la Asamblea Nacional y dirigente del partido Acción Democrática, fue arrestado de forma irregular tras reiteradas denuncias públicas sobre la corrupción y represión gubernamental. Su detención, sin orden judicial y sin respeto al debido proceso, representa un nuevo golpe a la institucionalidad política del país. Dávila es una voz experimentada y moderada, que había abogado por el diálogo y las soluciones constitucionales. Su encarcelamiento envía un mensaje claro: en Venezuela no hay espacio para la crítica, por más legítima que sea.
Por su parte, Enrique Márquez, exvicepresidente del Consejo Nacional Electoral, dirigente del partido Un Nuevo Tiempo y excandidato presidencial en las elecciones de 2024, fue detenido bajo cargos infundados de «conspiración contra el Estado». Márquez, conocido por su defensa de la vía electoral y su participación activa en iniciativas de observación internacional, representa uno de los intentos más notorios del régimen por silenciar a quienes desde dentro del sistema han intentado construir puentes para la recuperación democrática. Su detención revela la hipocresía del régimen, que clama apertura electoral mientras encarcela a quienes la promueven.
Pero de ninguna manera son estos los únicos lideres políticos aprehendidos de manera retaliatoria e ilegal, a ellos se suman destacados lideres como Tomás Guanipa, Biagio Pillieri, Freddy Superlano, Américo De Grazia, Enzo Scarano, Noel Álvarez y Carlos Chancellor.
A esta lista de presos políticos se suman más de 60 trabajadores petroleros, víctimas silenciosas de una represión laboral profundamente extendida. En el estado Falcón, numerosos trabajadores de la industria han sido detenidos en los últimos meses por denunciar irregularidades en las condiciones laborales, fallas técnicas graves y corrupción dentro de PDVSA. Estas detenciones, muchas de ellas sin acceso a defensa legal y bajo condiciones inhumanas, reflejan la criminalización del derecho a la protesta laboral y la desesperación del régimen por controlar toda forma de organización autónoma.
En el estado Anzoátegui, una región estratégica para el circuito petrolero venezolano, la situación es igualmente alarmante. Varios ingenieros y operadores fueron arrestados tras reportar públicamente un derrame petrolero de gran magnitud ocurrido en mayo de 2025. Lejos de investigar las causas del desastre ambiental, el gobierno respondió con la fuerza, deteniendo a quienes intentaron alertar sobre el daño ecológico y social que ello implica. Esta política de silencio forzado no solo atenta contra los derechos humanos, sino que agrava la crisis estructural de la industria petrolera nacional.
El uso del sistema judicial como herramienta de persecución política, la militarización de los conflictos laborales y la impunidad frente a los abusos cometidos por cuerpos de seguridad convierten a Venezuela en un Estado donde las garantías mínimas del Estado de derecho han sido borradas.
Desde AlertaVenezuela hacemos un llamado a la comunidad internacional, a las organizaciones de derechos humanos y a las instancias multilaterales a no mirar hacia otro lado. Cada preso político, cada trabajador encarcelado por ejercer su derecho a expresarse, representa una herida abierta en el tejido democrático venezolano. La liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos es un requisito imprescindible para cualquier solución pacífica y duradera en Venezuela.