“Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve”
Frase atribuida a Martin Lutero

Con el paso de los días, en vez de desandar el camino de las versiones iniciales según las cuales Maduro había ganado la elección presidencial -sin haber mostrado ni una sola prueba de ello-, el régimen se ha empeñado en alimentar su mentira, haciéndola crecer hasta dimensiones inimaginables, mientras se hunde más en una inédita ola de represión y censura.
El 5 de agosto, el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Elvis Amoroso, afirmó haber entregado al Tribunal Supremo de Justicia las actas de la elección presidencial. Antes de presidir el CNE, Amoroso ocupó el cargo de Contralor, desde el cual fue responsable de las inhabilitaciones administrativas e inconstitucionales de varias figuras políticas, entre ellas, María Corina Machado.
Por su parte, el TSJ estuvo a cargo, entre 2018 y 2023, de la intervención de12 partidos políticos, cuyas directivas fueron suspendidas y remplazadas por otros miembros más cercanos a Maduro, impuestos por el mismo TSJ. Además, el 26 de enero de 2024, la Sala Político Administrativa del TSJ avaló la inhabilitación de María Corina Machado, “sin publicar su sentencia y fuera de lapso”, como afirma Acceso a la Justicia en un análisis sobre este hecho.
Es en este escenario que Maduro se victimiza y solicita al TSJ que “certifique” los resultados de la elección. Así, un órgano no independiente, le traslada la responsabilidad sobre el destino de la elección presidencial a otro órgano sin independencia ni competencia para dirimir la controversia, mientras alega haber entregado al TSJ las actas que no han sido mostradas a la población.
El candidato Edmundo González se negó a asistir al montaje del TSJ, alegando que se encontraba en estado de indefensión, en vista de que se le había advertido que si no acudía habría consecuencias y si iba y entregaba las actas, también. Como era de esperarse, el TSJ declaró a González en desacato.
Cabe recordar que la última vez que el TSJ usó la figura del desacato en medio de una posible crisis constitucional fue en 2016, cuando declaró a toda la Asamblea Nacional (AN) de mayoría opositora en desacato y asumió, mediante una cuestionada sentencia, las funciones legislativas, en lo que fue considerado, a nivel nacional e internacional, un golpe contra el órgano legislativo.
Así, la bola de nieve sigue creciendo y se ha llevado a su paso 24 vidas, miles de personas privadas de libertad y procesadas sumariamente por terrorismo, bloqueos de medios de comunicación y aplicaciones de mensajería, con el saldo más desmedido de represión conocido en Venezuela en tan solo 2 semanas.
En un intento por darle piso jurídico a este nuevo nivel de la represión, Maduro pidió a la AN acelerar la aprobación de las leyes antifascistas, a lo que, de inmediato, el presidente de la AN respondió con un llamado a suspender el receso parlamentario que estaba por iniciarse, con el objeto de aprobar en segunda discusión la ley que regula a las ONG el martes 13 de agosto.
La discusión fue suspendida y retomada el 15 de agosto, quedando aprobada, por unanimidad en un legislativo controlado por el chavismo, la Ley de Fiscalización, Regularización, Actuación y Financiamiento de las ONG y Organizaciones Sociales
En este contexto se realizará la reunión de los mandatarios de Brasil, Colombia y México con Maduro, mientras el Fiscal de la Corte Penal Internacional afirmó “que está siguiendo de cerca los acontecimientos actuales y ha recibido múltiples informes sobre casos de violencia y otras denuncias tras las elecciones presidenciales del 28 de julio en Venezuela”. La capacidad de contención de la comunidad internacional ante el desmedido aumento de atrocidades está siendo puesta a prueba por quien prometió un baño de sangre si perdía la elección. No ceder ante los chantajes y victimización de Maduro y permanecer firmes en los mensajes básicos de acceso a las actas, auditoría independiente y cese a la represión deben seguir siendo el norte de la actuación internacional para evitar que la bola de nieve termine por romper el dique que nos separa de un arrase total.